1.000 artículos promocionales personalizados para el Carnaval de Barranquilla
El Carnaval de Barranquilla no empieza en la Batalla de Flores, ni termina el miércoles de ceniza. Empieza meses antes, desde la elección de la Reina, cuando la ciudad entera entra en modo fiesta y la expectativa se va construyendo. Ahí está la primera lección para las marcas: los eventos culturales no se improvisan.
Las empresas que entienden el valor del Carnaval, no llegan a última hora con cualquier obsequio. Planifican, observan el contexto y se preparan para ser parte de la experiencia, no solo para “poner un logo”. Participar en eventos no es un gasto, es una inversión de marca.
Durante meses, cientos de personas viven el Carnaval en la calle: caminan, bailan, se exponen al sol, comparten, celebran y viven experiencias. Por eso, las marcas que participan de forma estratégica no lo ven como un gasto puntual, sino como una inversión en visibilidad, recordación y conexión emocional. Cuando una marca está presente en un evento como este, no compite por atención digital: convive con las personas en el momento en que están disfrutando. Y eso vale oro.
El reto: estar presentes sin desentonar. Ahí es donde muchas activaciones fallan.
No basta con “estar”. Hay que estar alineados al contexto del evento: Clima, duración, tipo de público, dinámica del lugar, momento del día. Un artículo promocional mal elegido se pierde, uno bien pensado se usa, se comparte y se recuerda.
Para su activación en el Carnaval de Barranquilla, Repsol entendió algo clave: no se trata de regalar por regalar, sino de acompañar la experiencia del público. El reto fue producir en tiempo record 1.000 artículos promocionales personalizados, seleccionados estratégicamente para el entorno del Carnaval: Sombreros, cangureras, abanicos, botellas, y llaveros. Cada producto cumplía una función real dentro del evento.


Antes de producir, hicimos un ejercicio importante: ¿Qué necesita una persona durante el Carnaval?
Pensemos en un evento como la Batalla de Flores que inicia desde la mañana, con un sol fuerte y movimiento constante. En ese contexto, un mug, una libreta o un artículo de oficina no tienen mucho sentido. En cambio: Un abanico refresca, una gorra protege y una cangurera mantiene todo a la mano. Eso es merchandising funcional, y eso es lo que hace que una marca no estorbe, sino que aporte.
Las marcas que logran destacarse son las que entienden que el mejor merchandising es el que encaja con la vida real de las personas.
Si vas a participar, hazlo con intención
El Carnaval de Barranquilla es solo un ejemplo, pero la lógica aplica a cualquier evento cultural, deportivo o institucional. Participar no es obligatorio, pero si decides hacerlo, hazlo bien, con artículos pensados para el contexto, alineados a la experiencia y coherentes con lo que tu marca quiere comunicar.
En dotaco creemos que el merchandising que funciona es el que se vive, se usa y se recuerda. Por eso acompañamos a las marcas desde la estrategia hasta la ejecución, para que cada pieza tenga sentido en el momento correcto.
Contacto
¿Hablamos?
Nos encantaría saber más sobre tu negocio y cómo podemos ayudarte